¡ URGE DETENER EL DETERIORO ECONÓMICO DE SINALOA !

¡ Un llamado de auxilio al Gobierno Federal !

¡ Una exigencia de acción al Gobierno Estatal !

Sinaloa atraviesa la crisis económica más severa de su historia reciente. No se trata de una
desaceleración cíclica ni de un episodio pasajero: es un proceso de deterioro estructural,
acumulativo y totalmente verificable, que destruye empleo, cierra empresas, expulsa población y
erosiona la confianza necesaria para invertir. Esta situación ya no debe continuar así. Hay que decir
¡basta!
Basta de la indiferencia del Gobierno Federal. Basta de la incapacidad e indolencia del Gobierno de
Sinaloa. Basta de la falta de acción por parte de los responsables de impulsar a la economía
regional. Basta del desinterés y desgano por parte de los tres poderes del Estado. Basta por la falta
de iniciativa de los organismos empresariales, gremiales y ciudadanos. Basta ante la actitud de
autocomplacencia por parte de autoridades, partidos políticos, legisladores y dirigente sociales.
¡Sinaloa hoy está peor que nunca!
El Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa, en ejercicio de su responsabilidad técnica y civil,
expresa su preocupación por la grave situación que prevalece en la entidad. Está claro que se agotó
el tiempo de las autocomplacencias y de los diagnósticos optimistas. Todos los datos oficiales,
desmienten cualquier narrativa de normalidad. Callar, hoy es complicidad. Minimizar la situación, es
ser irresponsable.
Desde septiembre de 2024, la crisis de inseguridad detonada por el conflicto entre grupos del crimen
organizado agudizó aún más las debilidades económicas preexistentes: caída de la inversión
pública y privada, contracción del sector primario, estancamiento institucional de los organismos de
promoción del desarrollo y ausencia de una planeación económica efectiva. El resultado es una
economía que retrocedió, en su mercado laboral formal, a niveles de 2021: cinco años perdidos.
Hoy, el ingreso percápita de cada sinaloense es equivalente al que tenía en el año 2015.

Las cifras del deterioro son OFICIALES

Los siguientes indicadores describen con toda crudeza la magnitud del daño que enfrenta la
economía de Sinaloa. Todas las fuentes son gubernamentales o de organismos técnicos, y son
totalmente verificables:

A estas cifras debe añadirse el contexto que las explica: en cerca de veintidós meses de conflicto
se contabilizan más de 3,100 personas asesinadas y alrededor de 3,000 desaparecidas. Más de
11,000 vehículos robados. Cientos de viviendas y negocios quemados y balaceados. Ningún
indicador económico puede leerse al margen de esta tragedia en el ámbito de la seguridad pública.

Una crísis con tres capas

Primera capa: la inseguridad como impuesto sobre toda la actividad económica. La violencia opera
como un costo generalizado (extorsión, robo, interrupción logística, horarios reducidos, primas de
riesgo), que asfixia primero al comercio y los servicios, que concentran más del 60 % del empleo
formal del estado, y después a toda la cadena productiva, incluida la agroexportación, columna
vertebral de la economía sinaloense.
Segunda capa: la debilidad estructural previa. Sinaloa nunca recuperó plenamente los niveles de
actividad previos a la pandemia. La inversión pública federal en infraestructura hidroagrícola se
desplomó, la inversión privada se contrajo y la inversión extranjera se redujo a su mínima expresión.
Nadie ha hecho nada para contrarrestar esta situación.

Tercera capa: el vacío institucional y la negación de la realidad. La crisis política derivada del
proceso contra el gobernador con licencia y el nombramiento de gobernadora interina, han
producido una enorme parálisis en la toma de decisiones. En términos reales, existe ausencia de
autoridad gubernamental en Sinaloa, toda la sociedad está pagando un costo enorme por esta
situación. Lo único que se hace es negar la existencia de una severa crisis.

Opciones posibles y muy urgentes

El Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa propone un paquete de medidas de emergencia,
ejecutables en el corto plazo con los instrumentos legales y presupuestales existentes:

  1. Declaratoria de emergencia económica estatal
    Reconocer formalmente la crisis, como lo ha solicitado el sector empresarial, para activar
    facultades extraordinarias de gasto, reasignación presupuestal y coordinación
    intergubernamental, con un programa de recuperación con metas trimestrales públicas y con
    evaluación independiente.
  2. Proteción especial en corredores y zonas comerciales
    Establecer, con la federación, un esquema prioritario de protección de corredores logísticos
    (carreteras de exportación agrícola, acceso a Topolobampo y Mazatlán) y de zonas
    comerciales urbanas, con presencia permanente, protocolos antiextorsión con denuncia
    anónima empresarial y métricas públicas de resultados. Sin seguridad no habrá
    reactivación posible.
  3. Rescate de la micro y pequeña empresa
    Programa emergente de garantías de crédito con banca de desarrollo (NAFIN-Bancomext).
    Subsidio temporal a cuotas patronales para empresas que conserven plantilla, y moratoria o
    descuento extraordinario del Impuesto Sobre Nóminas estatal para MiPymes en municipios
    críticos, condicionado a la preservación del empleo formal.
  4. Programa emergente de empleo y obra pública intensiva en mano de obra
    Reorientar el gasto de inversión estatal y municipal hacia obra pública de ejecución rápida y
    alto contenido de empleo local (rehabilitación urbana, infraestructura hidroagrícola menor,
    mantenimiento de caminos rurales), con reglas de contratación que prioricen empresas y
    trabajadores sinaloenses.
  5. Blindaje del ciclo agrícola y de la agroexportación
    Mesa permanente Estado-federación-productores para garantizar logística, certidumbre de
    comercialización y financiamiento del ciclo agrícola, y evitar que la crisis interna se traduzca
    en pérdida de mercados.
  6. Atraer inversión otorgando certidumbre, transparencia y facilidad de trámites
    Destrabar y transparentar los grandes proyectos de inversión en cartera (como los de
    Topolobampo, por ejemplo), y crear una ventanilla única estatal de inversión con plazos
    máximos de respuesta.
  7. Gestión de un fondo extraordinario federal de reconstrucción económica
    Solicitar formalmente a la federación recursos extraordinarios y adelantos de participaciones,
    en el marco de la Ley de Disciplina Financiera, etiquetados a reactivación y seguridad, en
    reconocimiento de que la crisis sinaloense tiene origen en fenómenos de seguridad nacional
    que rebasan la capacidad fiscal del estado.
  8. Observatorio ciudadano de indicadores y fin de la negación
    Instalar un observatorio económico independiente, con participación de organismos sociales,
    gremiales y empresariales, que publique mensualmente los indicadores de empleo, cierres,
    inversión y actividad, para que la política pública se discuta sobre datos y no sobre
    propaganda.

Un exhorto final

A los tres órdenes de gobierno: la evidencia del deterioro económico está sobre la mesa y proviene
de sus propias instituciones estadísticas. Cada mes de inacción son miles de empleos menos,
cientos de cortinas abajo y más familias que abandonan su tierra. Exigimos asumir la crisis con la
seriedad que su magnitud demanda.
A los sectores productivo, sociales y gremiales: convocamos a construir un frente amplio para
impulsar la recuperación económica de Sinaloa, por encima de filiaciones partidistas, con la única
bandera del interés general.
A la sociedad sinaloense: este llamado que hacemos los economistas colegiados, no es un ejercicio
de pesimismo, sino de responsabilidad. Sinaloa tiene con qué recuperarse, cuenta con recursos
humanos y materiales para hacerlo, pero ninguna fortaleza sobrevive indefinidamente a la ausencia
de seguridad, de inversión y de conducción gubernamental. Detener el deterioro que a todos afecta,
sí es posible. Empezar hacerlo desde hoy, es una obligación que todos debemos asumir.
Nuestra entidad se encuentra en estado de emergencia económica que requiere acciones de
fondo. Exige la participación de todos, porque nadie, absolutamente nadie, está al margen
del peligroso deterioro que ya afecta a la economía, a las empresas y a miles de familias
sinaloenses.

Atentamente
Culiacán, Sinaloa. Julio 30, 2026


Guillermo Aarón Sánchez
Presidente del
Colegio de Economistas del Estado de Sinaloa, A.C.

 

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